Lactancia y regreso al trabajo: cinco cuidados para una transición segura

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Volver al trabajo cambia horarios, rutinas y tiempos de descanso. Para una madre en periodo de lactancia, esta transición también exige organizar las tomas, la extracción y la conservación de la leche durante las horas en las que permanece lejos de su bebé. La falta de pausas, los horarios rígidos o la ausencia de un lugar adecuado pueden afectar la continuidad de la lactancia y provocar molestias físicas. Cuando la leche no se extrae con regularidad, puede presentarse congestión mamaria, dolor, obstrucción de conductos y una reducción de la producción. En algunos casos, también aumenta el riesgo de mastitis. 

“Cuando la extracción se retrasa de forma repetida, puede aparecer congestión, dolor y obstrucción de conductos. La planificación, las pausas y un espacio adecuado no son detalles logísticos, forman parte del cuidado de la salud materna”, explicó Erika Hernández, médica ocupacional de FEMSA Salud Ecuador. 

La Organización Mundial de la Salud y UNICEF recomiendan la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses y su continuidad, junto con alimentos complementarios adecuados, hasta los dos años o más. Durante la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026, que se conmemora del 1 al 7 de agosto, ambos organismos insistieron en la necesidad de reforzar las políticas que ya muestran resultados. 

La OMS señala que las medidas de apoyo dentro de los espacios laborales se relacionan con mayores tasas de lactancia materna exclusiva. Una revisión de 35 estudios en países de ingresos bajos y medios también encontró que la licencia de maternidad remunerada se asoció con un incremento del 52 % en esta práctica. 

La Dra. Erika Hernández brida cinco consejos clave para el regreso al trabajo: 

1. Organizar la transición con anticipación 

Antes de volver, la madre puede familiarizarse con la extracción, elegir los recipientes y acordar con su empleador los horarios, las pausas y el espacio que utilizará. También conviene coordinar con la persona responsable del bebé la conservación y entrega de la leche. 

2. Mantener una extracción regular 

La frecuencia debería acercarse al ritmo habitual de alimentación del bebé. Los intervalos prolongados pueden provocar acumulación de leche, dolor, obstrucción de conductos y una reducción de la producción. 

3. Cuidar la higiene y la conservación 

La extracción requiere manos limpias y recipientes aptos para alimentos, cerrados e identificados con fecha y hora. La leche debe permanecer refrigerada, de preferencia en la parte posterior del refrigerador, o en una hielera con paquetes fríos. El espacio debe ser privado, limpio y distinto de un baño. 

4. Reconocer las señales de alerta 

El dolor persistente, una zona endurecida, caliente o enrojecida, la fiebre, los escalofríos o el malestar similar al de una gripe requieren valoración médica. La madre debe evitar la automedicación y consultar antes de suspender la lactancia. 

5. Acompañar sin imponer ni culpabilizar 

Cada experiencia es distinta. Existen condiciones médicas, emocionales, familiares y laborales que influyen en la decisión de mantener la lactancia. La empresa debe ofrecer información y condiciones adecuadas sin afectar el desempeño ni las oportunidades profesionales de la madre. 

Una etapa que forma parte de casi la mitad del equipo de FEMSA Salud Ecuador FEMSA Salud Ecuador cuenta con 3.218 colaboradoras, de las cuales más de 2.090 son madres. Esto significa que las mujeres madres representan el 46,78 % de toda la nómina. Además, 336 ocupan cargos de liderazgo, coordinación, jefatura o gerencia. 

Para acompañar esta etapa, la compañía cuenta con horarios flexibles, la posibilidad de organizar las horas de lactancia en un periodo continuo y el acceso a licencias sin remuneración. También dispone de espacios destinados a la extracción y conservación de la leche en instalaciones administrativas y farmacias. 

Estas medidas se aplican junto con la jornada de seis horas reconocida por la normativa ecuatoriana. El artículo 155 del Código del Trabajo establece que, durante los 15 meses posteriores a la conclusión de la licencia de maternidad, la jornada de la madre lactante dura seis horas, de acuerdo con su necesidad. Sin embargo, el cumplimiento no termina con una reducción formal del horario. 

La carga laboral, las reuniones y las metas también necesitan ajustes para evitar que el trabajo pendiente se traslade fuera de la jornada. La conciliación real comienza cuando volver al trabajo no obliga a la madre a escoger entre su empleo y la forma en que decidió alimentar a su bebé. Para lograrlo, la orientación médica, la flexibilidad y una cultura laboral libre de prejuicios deben funcionar de manera conjunta.

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